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Quemado de Candelas
Todos sabemos cómo encender candelas pero pocos sabemos cómo deben quemarse. 
Algo de historia: Una candela ha sido un objeto utilizado para dar luz desde +/- el año  200 antes de cristo! en la época de la dinastía china de Qin Chao. Entonces se usaba la grasa de las ballenas como combustible para mantener la llama encendida. Luego se descubrió el uso de las ceras vegetales en los primeros años del siglo XII para reemplazar las grasas animales y no fué sino hasta finales  del siglo XIX que se descubrió y aplicó el uso de la parafina mineral, un sub-producto del petróleo como combustible sólido para mantener encendida la llama de una candela.
Teoría de su funcionamiento: Una candela puede ofrecer luz (y calor como sub-producto) al mantener encendida una llama. Esta llama se obtiene quemando una mecha (madera, fibras, hilos o manta textil); pero ésta mecha se convertiría rápidamente en carbón si no fuera por un combustible (aceite, grasa, manteca, cera o parafina) que alimente a la llama; éste combustible mantiene y prolonga la vida no sólo de la llama sino también de la mecha. Esa combinación de mecha y combustible hacen que una candela mantenga una llama encendida por largos períodos de tiempo (desde 2 hasta 10 o 20 horas seguidas ó contínuas!).
Riesgos del Fuego: El hombre ha notado durante siglos que el fuego es un buen elemento para dar luz y calor, (x  ej fogatas) pero muy arriesgado para manipularse (x ej antorchas). Entonces una candela, que ofrece una llama de tamaño limitado y una luz constante, parece ser una fuente de luz y calor "controlados", razón por la que ha sido durante mucho tiempo un objeto ideal para llevar y dar luz en términos de bajo riesgo comparado con una fogata o una antorcha. Pero aún con una llama encendida "controlada", una llama sigue siendo fuego, que en una candela se convierte en un objeto arriesgado para ser manipulado, por lo que se deben tomar precauciones para lograr una llama y luz controladas por el mayor tiempo posible. Y es entonces cuando se vuelve importante conocer técnicas y métodos sencillos para alcanzar el balance ideal entre luz y tiempo de quemado.
Llama balanceada: La llama que puede generar una candela es el resultado de un balance entre cantidad de mecha (fibras o hilos) y combustible (cera o parafina). El desbalance puede ocurrir por:
a) Si hay muy poca mecha, la llama será pequeña y eventualmente se apagará (será ahogada por exceso de combustible). 
b) Si hay mucha mecha, la llama será muy grande, creando mucho calor, carbón y humo excesivo, por mecha carbonizada (que está siendo consumida por el fuego; alimentado NO por el combustible sino por la mecha hasta que se apague cuando la mecha sea todo carbón)
Recomendaciones: entonces para lograr un balance ideal:
a) Mantener la altura de la mecha de una candela a una altura ajustada de 1.5 centrimetros (ó un poco más de 1/2 pulgada) . Esto significa que la mecha no debería tener una altura libre menor a 1 centímettro ni mayor de 2 centímetros. Si es menor a 1 cm (1/4") de altura libre escarbar la cera o parafina alrededor de la mecha con un cuchillo para lograr un "pozo" o hueco libre de cera o parafina para permitir que se forme una llama. Y si tiene más de 2 cms (5/8") de altura libre cortar la mecha hasta alcanzar 1.5 cm (1/2") para evitar el excesivo calor y humo.
b) Evitar encender la candela en lugares donde existen corrientes de aire, puesto que eso hará que el calor de la llama provoque derretir la cera o parafina que alimentan la mecha, creando un agujero o hueco lateral que eventualmente hará que resbale la parafina derretida y hasta se caiga o voltee la candela, creando una llama fuera de control.
c) La llama de una candela provoca calor, que irá calentando el aire alrededor que a su vez aumentará la temperatura que rodea a la candela, provocando el debilitamiento de sus paredes. Eso puede provocar que una candela encendida se voltee o caiga por uno de sus lados y provocar un accidente de fuego. Es por ésto que NUNCA debe quemar una candela por más de 2 o 3 horas contínuas! y esa es la principal razón por la que las instrucciones de quemado de una candela dicen que NO DEBE dejarse una candela encendida fuera de la vista, para evitar accidentes.